Re-estructurando la Reestructuración
del Gobierno de Puerto Rico
Por Dr. Carlos A. Andújar Rojas
Presidente Electo, Asociación de Psicología de P.R.
Nuevamente, el gobierno se lanza al quijotesco acto
de reestructurar el Gobierno. El deseo de convertir a Puerto Rico
en un país con un desarrollo económico sostenible,
con un gobierno ágil y orientado a servir al ciudadano son
aspectos que engloban las seis estrategias que presenta el plan.
Al respecto, me gustaría compartir algunas de mis observaciones
y presentar las recomendaciones que hacemos muchos de los que nos
dedicamos a proyectos de cambio organizacional.
El plan de reestructuración ha recibido muchos elogios de sectores económicos,
empresariales, de asociaciones relacionadas al desarrollo económico y
de algunos sindicatos. Por otro lado, gremios sindicales se han opuesto al mismo
ya que alegan que, a pesar de que se argumenta que no habrá despidos sino
reubicaciones, la realidad práctica es que van a tener que despedir a
empleados y privatizar procesos y agencias. Todo proceso de reestructuración
y reorganización conlleva a corto o largo plazo el despido o el retiro
temprano de empleados. Los dirigentes del gobierno deben ser claros con los empleados
preparándolos e indicando que la posibilidad de despido es una realidad
y que se tomarán criterios objetivos para dichas decisiones.
Otro asunto que tienen que considerar los arquitectos organizacionales
del proyecto de reestructuración es el diseño de un diagnóstico organizacional
de todo el gobierno. En el plan se citan varios estudios económicos que
contienen diversas recomendaciones. Estos, identifican problemas micro y macro
estructurales, pero muy poco se habla de los aspectos culturales y psicosociales.
El documento anticipa claramente las necesidades de cambio, pero éstas
pueden ser los síntomas y no las causas de un problema mayor. Un diagnóstico
completo abunda en las dimensiones estructurales, procesales y de capital humano.
Otro aspecto que se debe tener claro es que la reestructuración tiene
que dirigirse a cambiar la cultura organizacional del gobierno. Esto significa
alterar los valores, creencias y supuestos de los empleados del sistema público.
Podemos cambiar la estructura, pero si no cambiamos las actitudes del servidor
público, estaremos enfrentando dificultades a corto y largo plazo.
La ligereza con que se quiere implantar el cambio será el peor enemigo
de esta administración. Dichos cambios toman años y deben ser continuos,
sistemáticos e informados. Cambiar una estructura como la del gobierno
toma mucho tiempo y requiere una voluntad genuina de los partidos políticos.
La reestructuración del gobierno necesita guiarse por los valores que
caracterizan a las prácticas de desarrollo organizacional. Donald Brown
y Don Harvey, plantean en su libro, “An Experiential Approach to Organizacional
Development”que todo proceso dirigido a cambiar y desarrollar una organización
tiene que guiarse por los siguientes valores:
- Respeto por las personas. Los empleados deben
tratarse con dignidad, reconocer que son responsables, auténticos y que son el activo más
importante,
- Confianza y apoyo. Las organizaciones se deben
caracterizar por fomentar confianza, autenticidad, apertura y ofrecer
un clima de apoyo para
los empleados,
- Fomentar la igualdad. Proveer oportunidades
para que todas las personas influyan en su lugar de trabajo y asuman
responsabilidades,
- Confrontación. Proveer un ambiente
de trabajo que fomente la comunicación
abierta, donde no se escondan los problemas y los asuntos y estrategias
se confronten de forma constructiva,
- Participación. Proveer oportunidades
para que las personas puedan desarrollar todo su potencial.
Los dirigentes de este proyecto de reestructuración deben usar estos valores
como punta de lanza estratégica e incorporarlos a sus propias visiones
de cambio. Queda de parte de la actual administración, el llevar a cabo
un plan de reestructuración gubernamental que tenga como pilares morales
y éticos los supuestos antes mencionados.
El tiempo será el mejor juez del resultado de todos estos esfuerzos. Esperamos
resultados que redunden en un mejor gobierno y en una mejor calidad de vida para
toda la ciudadanía.
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