Salud Mental y Servicios
Efectivos
Por Alfonso Martínez-Taboas, Ph.D.
Presidente, Asociación de Psicología de P.R.
En la última década ha habido un movimiento
internacional para ofrecer servicios efectivos a los pacientes de
salud mental. Muchas veces este servicio se tilda de Prácticas
Basadas en la Evidencia. La propuesta medular consiste en que cada
paciente y su familia deben de recibir un servicio efectivo que implique
utilizar el peritaje del clínico, los valores del paciente
y que el problema sea tratado de acuerdo con las últimas guías
clínicas sobre qué enfoques o terapias funcionan para
ciertos trastornos específicos. Hay estudios que consistentemente
encuentran que cuando los pacientes de salud mental o de salud física
reciben los tratamientos que han sido apoyados empíricamente, éstos
logran mejorar más que aquellos que reciben servicios fragmentados
o basados en enfoques anquilosados.
Llama la atención que en los últimos años han salido publicados
varios estudios importantes en donde se establece que cerca del 80% de la gente
que busca ayuda en clínicas psiquiátricas/psicológicas no
se sienten que han mejorado. Lo paradójico de esta situación es
que sí existen terapias efectivas, pero una inmensa mayoría de
los pacientes no las están recibiendo.
Estos estudios se han llevado a cabo en EEUU o Europa.
Sin embargo, uno puede desarrollar una fuerte sospecha de que en
Puerto Rico la situación debe
ser similar a lo encontrado en dichos estudios. ¿Por qué? En primer
lugar, muchos pacientes reciben un servicio psiquiátrico o psicológico
en el cual no se profundiza a cabalidad la naturaleza de la raíz de sus
problemas y penurias. Uno oye repetidas veces que en muchas clínicas hay
que atender un número alto de pacientes en pocas horas, lo que da paso
a intervenciones muy superficiales y cortas, o a terapias de grupo en donde se
mezclan con muy poca lógica pacientes con diversas condiciones y problemas.
Adicional a esto, en no pocas ocasiones el tratamiento ofrecido se limita a un
enfoque medicamentoso que en ocasiones está desarraigado casi por completo
de los problemas psicológicos, sociales, políticos, económicos
y culturales que circundan la sintomatología expresada. Los medicamentos
pueden ayudar a aliviar síntomas, pero no fueron hechos para darles herramientas
a los pacientes de salud mental de cómo lidiar con el ambiente de inestabilidad
que se vive en Puerto Rico. En segundo lugar, que sepamos, en casi ninguna clínica
se monitorea de una manera rigurosa la efectividad de los tratamientos ofrecidos.
Los pacientes reciben sus medicamentos o terapias psicológicas pero se
sabe muy poco si dichos tratamientos les son de ayuda al paciente y a su familia
en el manejo de la problemática identificada. Mucho menos se sabe sobre
el número de recaídas. En tercer lugar, el tema de utilizar Prácticas
Basadas en la Evidencia, tanto en la enseñanza como en la clínica,
es un tema que en Puerto Rico no se ha desarrollado ni adaptado. Un adicto, por
ejemplo, puede recibir intervenciones pastorales, o psiquiátricas, o psicológicas,
pero en casi ninguna clínica existen protocolos ni guías empíricamente
apoyadas sobre el manejo efectivo de dichos pacientes. Tal parece que la intuición,
la anécdota y la improvisación dogmática han tomado predominio
en el manejo clínico de nuestros pacientes de salud mental.
La necesidad de ofrecer servicios abarcadores, efectivos
y que traigan una mejor calidad de vida debe ser una prioridad para
el Gobierno actual, así como
a todos aquellos centros y universidades que están entrenando profesionales
de salud mental. Asimismo, resulta prioritario que se comience a documentar de
una manera sistemática si los servicios que reciben nuestros pacientes
le son de alguna ayuda, o si por el contrario resultan ser meros paliativos o
hasta dañinos en algunos casos. Como un paso en esa línea, recientemente
activé un Comité de Trabajo cuya encomienda va dirigida ha hacer
recomendaciones sobre cómo podemos incorporar las Prácticas Basadas
en la Evidencia en Puerto Rico. Esperamos que este paso sea seguido por otras
agencias, ya sean de carácter gubernamental o privadas.
AMartinez@albizu.edu
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