¿Por Qué Celebramos a las Mujeres?
Por Vivian Rodríguez del Toro, Ph.D.
Pasada Presidenta, Asociación de Psicología de P.R.
Aquí estamos, una vez más, ante la celebración anual de la Semana de la Mujer o mejor dicho de las mujeres, ya que si algo debemos terminar por reconocer es que no se trata de un grupo homogéneo, sino de muchas y de cada una como diversa es la humanidad que encerramos. Esta celebración, que conmemora el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, ha llevado a muchas personas (incluyendo mujeres) a la osadía de preguntar
por que celebramos a la mujer y no hay “ninguna celebración para los hombres”. Esta pregunta, por un lado, denota la ignorancia u “olvido” del suceso histórico del 8 de marzo de 1908 cuando un grupo de obreras de Nueva York protestaron reclamando mejores condiciones laborales y eliminar la explotación laboral infantil, como secuela a un incendio en una fábrica de ropa que calcinó las vidas de cientos de mujeres y algunos niños/as. En el 1910, Clara Zetkin, delegada alemana en el Congreso de la Internacional Socialista en Copenhaguen, solicitó que se honrara a estas mujeres reconociendo esa fecha como el Día Internacional de la Mujer y así fue proclamado.
Retornando a la pregunta central, nos sugiere además una negación de la realidad entre los géneros que aún permea nuestro entorno y el mundo en que vivimos. A pesar de que el 60 por ciento de nuestros graduados universitarios son mujeres y a la constante incursión y destaque femenino en todos los campos del saber, todavía sólo ocupamos el 38 por ciento del mercado laboral formal. Estas cifras son similares en muchos países desarrollados. A pesar de que muchos honores, premios, becas, promedios generales, índices de ingreso y reconocimientos educativos, recaen cada vez más en mujeres, todavía ocupamos un número limitado, casi ínfimo, de posiciones de poder decisional en la jerarquía laboral(incluyendo el campo educativo) y política en P.R., E.U. y el resto del mundo. En la literatura profesional, esta situación se conoce como trabajar bajo el “techo de cristal” (glass ceiling, en inglés). Esto se refiere al limitado avance de las mujeres en el terreno profesional y a las condiciones estructurales que lo restringen. Más aún, en términos laborales, la desigualdad por género no ocurre sólo en limitación del poder, sino peor aún en desigualdad salarial, a pesar de las mujeres realizar tareas y funciones similares a los hombres y a la existencia de leyes que la prohíben. Una investigación del 2006 (Nuevo Día, Junio 2, p.18) así lo evidenció en varios grupos ocupacionales. A nivel mundial, la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en su informe del 2006 concluye, que la discriminación por género está presente en todas las esferas (familiar, política, económica) y que la eliminación de esta disparidad es esencial para el desarrollo, bienestar y progreso humano de las mujeres y niños/as en todo el mundo. En la política, cabe recordar que en E.U. sólo hay un 14 % de representantes femeninas en la legislatura y en P.R. es un 13 %.
Los datos anteriores, nos permiten enmarcar la presente celebración y el énfasis que la Procuraduría de las Mujeres y otras organizaciones profesionales plantean de la necesidad de fomentar y facilitar mayor participación femenina en el ámbito político y decisional de Puerto Rico. Para que esta participación sea viable, concurro con el planteamiento de estos grupos de la necesidad de crear los medios que la viabilicen con acciones certeras, como la creación de cuotas por género y otros mecanismos innovadores. Uniendo nuestras voces y esfuerzos en esta y otras campañas hacia la justicia y equidad entre los géneros podemos dar respuesta contundente a la retórica pregunta de por que celebramos una Semana de la Mujer.
vivirodtoro@yahoo.com
|