Prensa
SOBRE LAS MUJERES Y LA SALUD MENTAL
Por: V ivian Rodríguez Del Toro
Presidenta, Asociación de Psicología de P.R.
El Nuevo Día / Sección: Perspectiva / 16 de marzo del 2006
Cuando hablamos de la salud mental es necesario reconocer que se trata de un tema amplio y que comprende muchas visiones y formas de entenderlo y explicarlo. En general se tiende a pensar en salud como ausencia de enfermedad. No obstante, se puede estar "sano", sin que esto implique tener salud mental en el concepto más amplio de bienestar, sentido de felicidad, satisfacción y calidad de vida. Por tanto, los trastornos mentales están causados por interacciones complejas entre componentes físicos, psicológicos, socioculturales y espirituales. En lo que respecta a la salud mental de las mujeres, estas inter-relaciones son determinantes para entender la incidencia mayor de condiciones como depresión, ansiedades, pánico, temores y desórdenes alimenticios (anorexia, bulimia). Muchos piensan erróneamente que las mujeres padecen más de estas condiciones por razones innatas a su naturaleza. Utilizan este discurso para desvalorizarnos y perpetuar la visión predominante del hombre como mejor dotado y destinado a asumir ciertas posiciones en la sociedad, especialmente de poder y toma decisiones.
Esta visión niega la realidad del rol asignado socialmente a la mujer de cuidadora, responsable de atender el bienestar y satisfacer necesidades de los demás antes que las propias, frecuentemente a costa de su propio bienestar y salud. Como resultado, esta expectativa social se convierte en el paradigma que guía la vida de muchas mujeres mediante una tendencia al auto sacrifico y perfección auto-impuesta. Si añadimos la complejidad de la vida actual, alta incidencia mujeres trabajadoras jefas de familia, discriminación por género, femenización de la pobreza, comercialización e idealización del ideal de juventud y belleza femenina, mayor incidencia de violencia doméstica, abuso sexual y violaciones contra niñas y mujeres, podemos comprender porque muchas condiciones mentales afectan más a mujeres.
En términos biológicos, la mujer enfrenta cambios hormonales, ciclos y etapas que pueden alterar su estado de ánimo y comportamiento (menstruación, embarazo, parto, menopausia). Sin duda, estos factores son importantes, pero por si solos no son los causantes de la alta incidencia de condiciones afectivas en mujeres. La interacción de estos aspectos físicos con la falta de apoyo familiar/ social, problemas económicos, estrés, frustraciones, problemas de pareja, insatisfacciones personales, profesionales y sexuales, falta de autonomía para enfrentar/resolver problemas, baja auto-estima y pobre aceptación de si misma, entre otros, contribuye a que las mujeres padezcan significativamente más que hombres de condiciones afectivas.
Históricamente, los tratamientos para mujeres con estas condiciones se han caracterizado por dependencia en fármacos (anti-depresivos, ansiolíticos) hospitalizaciones, terapia electro convulsiva y no en psicoterapia. Las investigaciones reflejan que a mujeres les recetan más psicofármacos y electro convulsivos que a hombres.
Por otro lado, las teorías de personalidad tradicionales definen la naturaleza de la mujer como pasiva, dependiente, histérica, inestable emocionalmente, masoquista e infantil. El peligro inherente en continuar aceptando el mito de debilidad en la naturaleza femenina es que seguimos catalogando los problemas sociales de las mujeres como internos. El diagnóstico y tratamiento resultante seguirá dirigido a eliminar síntomas y quejas somáticas y no a atender los verdaderos problemas sociales, familiares y de estructura sociopolítica responsables de las condiciones de salud mental de las mujeres. Como sociedad tenemos la responsabilidad de reconocer estos mitos y enfocarnos en re-educación y reformulación de tratamientos que atiendan efectivamente las necesidades de las mujeres para garantizarles el derecho a desarrollar plenamente su potencial.
vivirodtoro@yahoo.com
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