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El debate de la Educación Sexual

 

Por Vivian Rodríguez del Toro
28 de septiembre de 2006- Periódico El Nuevo Día
Presidenta, Asociación de Psicología

En los últimos días se ha revivido el eterno debate sobre la educación sexual, ante dos nuevos incidentes de niñas de 11 y 12 años que han sido madres. Una de ellas, resultado de un aparente incesto y la otra de una relación con un vecino adolescente. Como es costumbre en Puerto Rico, este asunto ha acaparado todos los medios de comunicación con discursos que han girado desde quien/es tienen la culpa, hasta quien/es tienen la responsabilidad por estos lamentables eventos y de educar a los/as jóvenes en torno a la sexualidad. No cabe duda de que este es un tema que provoca diversas reacciones y sensibilidades en muchas personas. Sin embargo, hay que comenzar por reconocer que dada la importancia de este asunto no puede limitarse su discusión a reacciones inmediatas y de temporada ante casos de tal magnitud que nos revientan en la cara y obligan a enfrentar lo que como sociedad hemos venido ocultando como el avestruz. Este tema amerita una discusión amplia y ponderada de diversos sectores con el conocimiento y el poder decisional para atenderlo.

La sexualidad es tan esencial en la naturaleza humana como para garantizar la existencia misma. Hasta ahí parece llegar el acuerdo común, pero muchas personas y grupos en nuestra cultura quieren negar el aspecto del placer inherente a la actividad sexual, como si negándolo dejara de existir. El fracaso de estos discursos y los que presentan al sexo como actividad pecaminosa, que debe limitarse al matrimonio y procreación, lo reflejan las estadísticas de actividad sexual en edades cada vez más tempranas, nacimientos de bebés de madres adolescentes (20 %) y la incidencia alarmante de enfermedades de transmisión sexual y HIV entre 15-39 años. Como resultado, hay ausencia de consenso que permita reconocer como sociedad el lugar preponderante de la sexualidad en el desarrollo integral del ser humano; en las dimensiones física, mental, emocional y espiritual. Por tanto, el conocimiento o ignorancia que tenga una persona sobre su cuerpo, reacciones, sentimientos, placeres y formas de expresar su sexualidad tendrá un efecto inevitable tanto en su salud sexual, como en bienestar general y relaciones interpersonales.

En una sociedad donde además, el 32 % de los nuevos casos de HIV positivo son producto de relaciones heterosexuales sin protección y de éstos, dos de tres son mujeres, ha llegado el momento de sacar la cabeza y aceptar la realidad que viven nuestros/as jóvenes. Urge abandonar el discurso estéril de que la educación sexual es una forma de "promocionar el sexo", como plantean equivocadamente muchas personas y grupos comunitarios.

El sexo no hay que promocionarlo más, ya la publicidad, películas, canciones, revistas, Internet, programas radiales y televisivos, imágenes y material gráfico por todas partes, se ha encargado negativamente de eso. Lo que se requiere es educar sobre el sexo, sus manifestaciones e implicaciones, información de métodos anticonceptivos y formas de protección de enfermedades relacionadas. Esta tarea debe comenzar en el hogar y continuar formalmente en la escuela.

Ante la realidad de muchos padres/madres que no saben o no quieren hablarle de sexo a sus hijos/as, por falta de conocimiento, motivación o compromiso con su rol parental, es imprescindible que la sociedad a través de sus instituciones (Familia, Educación, Salud) asuma esta responsabilidad. El currículo escolar necesita integrar este tema en todos los cursos y niveles, según las capacidades y destrezas desarrollativas de los educandos. Esta materia no debe ser prerrogativa única de los/as Educadores en Salud, que por cierto escasean, si no debe ser responsabilidad de todos los componentes del sistema.

De otra parte, los líderes académicos y profesionales de la salud y de la conducta necesitan aunar esfuerzos con los Departamentos de Educación, Familia y Salud para servir de voluntarios en educación de padres/madres, especialmente adolescentes, sobre disciplina, crianza de hijos/as, salud y sexualidad. Las futuras generaciones merecen vivir a plenitud. Se nos está haciendo tarde para facilitar que puedan sobrevivir para lograrlo (vivirodtoro@yahoo.com).

 

 

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