Resoluciones Para Puerto
Rico en el 2007
Por Vivian Rodríguez Del Toro
Ex-Presidenta, Asociación de Psicología de P.R.
Faltan pocos días para terminar el 2006 y como
de costumbre muchas personas piensan en lo que desean lograr o cambiar
en el nuevo año. Aunque lamentablemente, para muchas personas
hacer las “resoluciones” no pasa de ser un fugaz ejercicio
de costumbre, para otros/as es el resultado de una profunda reflexión
y convicción personal para mejorar su vida y su entorno. En
este ánimo reflexivo, convoco al Pueblo de Puerto Rico a formular
resoluciones para mejorar nuestra convivencia social y el rumbo de
nuestra vida individual y colectiva. Para que nuestras aspiraciones
se hagan realidad en el 2007, se requiere sumar el esfuerzo de todos/as.
La primera resolución puede ser: piensa siempre primero en
el bien colectivo y no en los intereses individuales.
En este ánimo, me permito sugerir, como guía, las
siguientes resoluciones para Puerto Rico:
un sistema de gobierno compartido y no dividido, donde prevalezca
el color blanco de la lucidez y la espiritualidad; vecindarios y
comunidades ocupadas por ejércitos de personas que ayuden,
y compartan entre sí en espacios inundados de armonía
y hermandad, en lugar de espacios ocupados por policías, armas,
balas, drogas, miedo, violencia y corrupción; hogares donde
impere el amor, respeto, seguridad, confianza y modelaje de valores
humanos universales , en lugar de espacios donde impere soledad,
abuso, negligencia o atropello, especialmente contra mujeres, niños/as
y ancianos/as; escuelas y escenarios educativos que promuevan el
aprendizaje y la búsqueda del conocimiento, respetando la
diversidad y las diferencias entre los/as educandos, en lugar de
espacios obligados donde matar el tiempo, cumplir una jornada laboral
y “buscar un diploma”; empleados/as y servidores públicos
y privados, a lo largo y ancho de nuestra isla, cuya meta sea brindar
el mejor servicio con el mayor compromiso, en lugar de pasar las
ocho horas con el menor esfuerzo posible; templos, iglesias y espacios
de búsqueda espiritual y de comunión con el ser supremo
y la humanidad, en lugar de mercados de fanatismo para explotar la
ignorancia y necesidades de seguidores/as para el enriquecimiento
personal de unos mal llamados “líderes o mesías”;
funcionarios electos cuyo norte sea mejorar la calidad de vida del
pueblo y no usar su posición de poder para beneficio personal
o de un grupo en particular; una reforma de la Ley 408 de Salud Mental
que le haga verdadera justicia a todas las personas que padecen condiciones
mentales y a los diversos profesionales que ejercen en ese ámbito
(psiquiatras, psicólogos/as, trabajadores sociales, enfermeros/as);
formulación e implementación de un nuevo enfoque salubrista
para la rehabilitación de adictos; implementación de
leyes y apoyo ciudadano para minimizar le emisión de gases
que incrementan el calentamiento global; fuerte oposición
ciudadana a la guerra “como estrategia de paz”, en cualquier
lugar del mundo y a la pena de muerte como forma de justicia o castigo,
asignando mayores recursos para la rehabilitación de convictos;
un verdadero compromiso y esfuerzo individual, apoyado por la estructura
gubernamental, para el reciclaje del 50% de los desperdicios sólidos
que se generan anualmente en Puerto Rico.
Finalmente, que personas de todas las edades y trasfondos socio-económicos
en P.R. respeten los espacios públicos y privados manteniendo
el orden, respetando normas, leyes y cumpliendo con sus obligaciones
ciudadanas, preservando la limpieza, para el bienestar y disfrute
de todos/as. En resumen, ¡Que Puerto Rico se desborde de energía
y esfuerzo solidario que movilice nuestra economía y nos inserte
como iguales en el mundo globalizado! (vivirodtoro@yahoo.com).
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