Prensa
Mujer, Familia y Trabajo
Ivonne Moreno-Velázquez, PhD
Pasada Presidenta
La entrada de la mujer al mundo del trabajo durante el siglo pasado fue una sorpresa. El lema " Hombres al frente, Mujeres al trabajo" utilizado para promover el ingreso temporal de la mujer al mundo del trabajo para sostener la economía en cumplimiento de un deber patriótico. Este fue el principio de la entrada permanente de la mujer al mundo del trabajo. La mayoría regresaron a su vida cotidiana después de la Primera Guerra, pero no así después de la Segunda. Hoy el crecimiento de la participación de la mujer en los Estados Unidos y en Puerto Rico es evidente y una mirada a la proporción de estudiantes hombres y mujeres en las escuelas y universidades del país sugiere que el futuro no será diferente.
El número de familias en las que ambos padres trabajan parece haber aumentado en los Estados Unidos de 66% en 1977 a 78% en 2002 de los cuales casi el 70% tenía niños en 2002 comparado con el 62% en 1995. Sin embargo, las limitaciones para una familia en la cual ambos padres trabajan o en la cual la mujer con jefatura de familia sale a buscar el sustento para su familia son muy grandes y las condiciones de trabajo parecen afectar negativamente más a la mujer que al hombre. Es la mujer quien aún recibe menos salario por el mismo trabajo, quien es víctima de discrimen por género y por embarazo y quien recibe el mayor peso de la doble jornada por mencionar sólo algunos aspectos de esta desventaja.
El Estudio Colaborativo Internacional de Estrés Gerencial desarrollado en 20 países en cuatro regiones alrededor del mundo (Anglo, Europa Oriental, América Latina y Asia) reflejó unos resultados interesantes sobre el impacto del rol dual en la mujer gerente en Puerto Rico (Moreno, González, Massanet, Quintana y García, 2005). Los resultados muestran una relación entre número de horas de trabajo y el conflicto trabajo familia y el estrés resultante de este conflicto que parece impactar tanto a hombres como mujeres en forma similar. Sin embargo, hubo diferencias estadísticamente significativas en dos aspectos principales: (a) la responsabilidad primaria por el cuidado de los hijos y por las tareas del hogar la cual evidentemente sigue como responsabilidad de la mujer y (b) en la presencia de síntomas físicos asociados al estrés entre los que figuran: trastorno estomacal, dolor de espalda, acidez o ardor estomacal, dolor de estómago, estreñimiento, mareos, y cansancio y fatiga.
Estos hallazgos confirman una vez más que es indispensable comenzar a mirar las necesidades de los/as trabajadores/as y a valorar muy especialmente la aportación que hace la mujer que, además de trabajar en el hogar, trabaja fuera de éste. En un país en que cuando los/as niños/as salen de las escuelas sus padres trabajan es importante crear medidas que faciliten la participación en el trabajo, sin impactar la familia ni el trabajo. Algunas organizaciones de avanzada en Puerto Rico han desarrollado medidas para mejorar el balance en la relación ser humano y trabajador y logrado resultados favorables para la organización (Moreno, González, Massanet y Quintana, 2005). Algunas medidas incluyen evitar incentivar el trabajar tiempo extraordinario con o sin paga, la reducción de rotación de turnos; proveer horario de trabajo flexible; proveer la opción de semana comprimida con turnos extendidos, días de vacaciones adicionales, días personales, la opción de disfrutar de licencia de maternidad extendida y reingreso a tiempo parcial; tomar el verano libre sin paga o proveer centros de cuido y campamentos de verano en las instalaciones o subsidiados por la organización para facilitar la atención de los hijos durante este periodo.
En una sociedad que parece reclamar cada vez más de nosotros, es fundamental recordar que no siempre más es mejor y que crear condiciones para mejorar nuestra calidad de vida trae un mayor sentido de bienestar a las personas, las familias, los lugares de trabajo y a nuestra sociedad. |