La Otra Cara de la Moneda
Por Irma Serrano-García, PhD
Psicóloga Social-Comunitaria
Catedrática Universidad de Puerto Rico
Varias personas expertas opinaron recientemente en este periódico que el período electoral será nocivo para la salud psicólogica y la convivencia social en nuestro país. Sugirieron estrategias que procuran principalmente el bienestar individual: no sintonizar programas de radio o televisión en los cuales se insulte a las personas, planificar actividades con familiares en los fines de semana, no ir a mitines en los que haya mucho ruido y ataques personales, y practicar deportes, entre otras. Coincido en que estas estrategias nos harán sentir mejor. Pero, ¿esa es la meta que buscamos?
Hay otra forma de lograr que las personas se sientan alentadas, fortalezcan su autoestima y sientan control sobre su vida, mientras contribuyen a cambiar nuestra situación. Podemos fomentar la participación. Las personas en puestos políticos tienen que escuchar al electorado. Si nos hacemos escuchar, la intolerancia, el rechazo a la diversidad, podría empezar a cambiar.
Podemos hacer pequeñas cosas en grandes números. Podemos escribirle a las personas en puestos políticos pidiéndole prudencia; llamar a los programas de radio en que se estén generando insultos y solicitar que cesen; ir a actividades políticas y requerirle un tono respetuoso en el debate a los candidatos y candidatas. Podemos discutir esta situación en salones de clase, en reuniones de amistades, en actividades vecinales e identificar los candidatos y candidatas que sí son respetuosos, que sí son sosegados, que son firmes e íntegros y respaldarlos.
No debemos irnos para la playa o a practicar un deporte. A los/as políticos hay que escucharles para poder votar. Si no, la mayoría va a votar por los que siempre han votado, que son precisamente los que ahora nos tienen en la situación en que nos encontramos. Tomemos el proceso político en nuestra manos, desde las organizaciones en que nos insertamos y desde el partido que respaldamos.
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